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Tus fotos guardan la dirección de tu casa y no lo sabes

No es una teoría: es un campo del archivo, se llama EXIF y lo rellena tu móvil sin preguntarte. En 2012 le costó el escondite a un fugitivo perseguido por la policía de dos países.

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En diciembre de 2012, la revista Vice publicó un reportaje titulado «We Are with John McAfee Right Now, Suckers». McAfee, el fundador del antivirus que lleva su apellido, estaba huido y era buscado en relación con una investigación por homicidio en Belice. El reportaje iba acompañado de una foto hecha con un iPhone 4S.

Nadie tuvo que investigar nada. La foto llevaba dentro las coordenadas GPS del sitio exacto donde se había tomado, y un usuario de Twitter lo señaló a las pocas horas. Las coordenadas apuntaban a Guatemala. McAfee primero dijo que había falseado los datos para despistar a la policía; al día siguiente admitió que eran correctos y que, en efecto, estaba en Guatemala.

Lo relevante no es la anécdota. Es que a ti te pasa exactamente lo mismo con cada foto que haces, solo que nadie ha publicado todavía la tuya.

Qué lleva dentro una foto además de la foto

Cuando tu móvil guarda una imagen, escribe junto a los píxeles un bloque de información llamado EXIF (Exchangeable Image File Format). Es un estándar de los años noventa que se pensó para las cámaras y que hoy rellena cualquier teléfono. Dentro suele haber:

  • Latitud y longitud, con precisión de metros, si tienes la ubicación activada para la cámara.
  • Fecha y hora exactas del disparo, a veces con la zona horaria.
  • Marca y modelo del dispositivo, y el número de serie en algunas cámaras réflex.
  • Parámetros de la toma: apertura, ISO, velocidad, si saltó el flash.
  • A veces, el nombre del propietario o del autor, si se configuró alguna vez.

Ese bloque viaja con el archivo. Si mandas la foto por correo, por Telegram como «archivo», o la subes a un foro, a un portal de anuncios o a tu propia web, el EXIF va dentro.

Compruébalo tú en treinta segundos

No hace falta que me creas. Coge una foto que hayas hecho en tu casa y ábrela en el lector de metadatos de aquí al lado: te enseña todo lo que lleva escrito el archivo, incluidas las coordenadas si están. La foto no sale de tu navegador en ningún momento, así que puedes probar con la que quieras.

Si aparece un par de números tipo 40.4168, -3.7038, pégalos en cualquier mapa. Ahí es donde estabas.

Por qué en Instagram no pasa nada y en tu web sí

Aquí está la parte que confunde a casi todo el mundo. Las redes sociales grandes borran el EXIF al procesar la imagen: Instagram, Facebook, X o WhatsApp reprocesan la foto para comprimirla y, de paso, tiran los metadatos. No lo hacen por proteger tu privacidad, sino porque les conviene servir un archivo más pequeño, pero el efecto es ese.

El problema está en todo lo demás:

  • La foto que adjuntas a un correo llega intacta.
  • El archivo que envías por mensajería como «documento» en vez de como imagen mantiene el original entero. Es justo lo que hace la gente cuando quiere que no se pierda calidad.
  • Las imágenes que subes a tu propia página web, a una tienda online o a un portal de anuncios de segunda mano.
  • Lo que cuelgas en foros, wikis y servicios de alojamiento de imágenes.

El caso doméstico más habitual: alguien vende un mueble en un portal de anuncios, sube cuatro fotos hechas en su salón y publica su domicilio sin saberlo. Con la dirección y la foto del interior de la casa, más el detalle de que el vendedor «no está por las mañanas».

Cómo quitarlo

Hay tres maneras y conviene saber qué hace cada una.

Borrar los metadatos y quedarte con la misma imagen

Es lo que quieres el 90 % de las veces: la foto sigue siendo idéntica, píxel a píxel, pero sin la información que la acompaña. Puedes hacerlo en el limpiador de metadatos, que abre el archivo, tira el bloque EXIF y te devuelve la imagen limpia. Como todo aquí, funciona dentro de tu navegador: la foto no se sube a ningún servidor, que en un archivo del que precisamente quieres ocultar dónde se tomó no es un detalle menor.

Comprimir la imagen

Al comprimir una foto se vuelve a codificar desde cero, y en el proceso los metadatos desaparecen. Es útil cuando además necesitas que pese menos, por ejemplo para un correo. Dos pájaros de un tiro.

Convertirla a otro formato

Pasar un JPG a PNG o a WebP con el conversor de imágenes también deja el EXIF por el camino, porque se está escribiendo un archivo nuevo. Sirve si de todas formas necesitabas otro formato.

Apagarlo en el móvil, para no tener que acordarte

Lo anterior arregla las fotos que ya tienes. Para las que vengan, lo más cómodo es que la cámara no escriba la ubicación desde el principio:

  • iPhone: Ajustes → Privacidad y seguridad → Localización → Cámara → «Nunca».
  • Android: abre la app de Cámara → Ajustes → desactiva «Etiquetas de ubicación» o «Guardar ubicación» (el nombre cambia según el fabricante).

Pierdes que la galería te agrupe las fotos por lugar. A cambio, no vuelves a publicar tu portal sin darte cuenta.

Lo que no arregla esto

Conviene ser honesto sobre el alcance. Borrar el EXIF quita los datos escritos en el archivo. No quita lo que se ve en la propia imagen: el número de tu portal, la matrícula del coche, el nombre del colegio al fondo o el reflejo en la ventana. Para eso no hay herramienta que valga, solo mirar la foto entera antes de publicarla.

Tampoco te protege de quien ya tiene el original. Si mandaste la foto con metadatos hace un mes, limpiarla ahora no deshace aquello.

Las herramientas de las que habla este artículo

Todas funcionan dentro de tu navegador: tus archivos no se suben a ningún servidor.

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