Qué se puede guardar en una etiqueta NFC (y qué no)
Lo que hace el móvil al acercarse no lo decide la etiqueta: lo decide el tipo de registro que hay dentro. Con esa regla y 144 bytes de presupuesto se entiende todo lo demás.
· 7 min de lectura
Casi todo el mundo que compra etiquetas NFC lo hace para una cosa concreta —una tarjeta de visita, un cartel de reseñas— y descubre después que el paquete trae diez y que no sabe qué hacer con las otras nueve. La pregunta razonable es qué se puede meter ahí dentro, y la respuesta corta es: cualquiera de estas seis cosas, con un límite muy pequeño de memoria y una regla que decide todo lo demás.
La regla es esta: lo que hace el móvil al acercarse no lo decide la etiqueta, lo decide el tipo de registro que hay dentro. Las etiquetas hablan un formato común, el NDEF, y cada tipo de registro le dice al móvil qué clase de cosa está leyendo. Un enlace se abre; un texto se muestra; una ficha de contacto se ofrece para guardar. La etiqueta no manda: informa.
1. Un enlace
Es el rey, y no por casualidad. Lo entiende cualquier móvil sin excepción: Android, iPhone, viejo o nuevo. Al acercarlo sale un aviso y, al tocarlo, se abre la dirección en el navegador.
Además es el que menos ocupa, gracias a un detalle del formato que conviene conocer: en vez de guardar https:// letra a letra, NDEF usa un solo byte que significa «aquí va https://». Lo mismo con http://, tel: y mailto:. Son ocho caracteres convertidos en uno, y cuando tu presupuesto entero son 144 bytes, eso se nota.
Un enlace corto se queda en unos 40 bytes. Cabe de sobra en la etiqueta más barata que existe.
Y por qué casi siempre conviene
Guardar un enlace a una página tuya, en vez de guardar el contenido directamente, tiene una ventaja que se agradece con el tiempo: puedes cambiar lo que hay en esa página sin volver a tocar las etiquetas. Cambias de teléfono, cambias la página; las cincuenta tarjetas repartidas siguen valiendo.
La condición, y es importante, es que el dominio sea tuyo. Si el enlace apunta al servidor de un tercero, ese tercero decide el futuro de tus tarjetas. Está contado en por qué una tarjeta NFC deja de funcionar.
2. Un teléfono
Técnicamente es un enlace, de los que empiezan por tel:. Al acercar el móvil sale la opción de llamar a ese número, con el teclado ya relleno.
Ocupa una miseria y funciona en todas partes. Es lo que se pone en una etiqueta pegada en una máquina de vending, en un ascensor o en la puerta de un local para el aviso de averías.
3. Tu ficha de contacto
Aquí se guarda la ficha entera —nombre, empresa, teléfono, correo, dirección— en un formato llamado vCard, el mismo de los archivos .vcf. Al acercar el móvil se ofrece guardarla en la agenda directamente.
Tiene una ventaja real: funciona sin conexión a internet. En una feria con la cobertura saturada, una tarjeta de visita con la ficha dentro sigue funcionando cuando la que lleva un enlace no.
Y tiene dos pegas que conviene saber antes:
- Ocupa mucho. Una ficha completa ronda los 300 bytes. La NTAG213 de las pegatinas baratas tiene 144: no cabe. Necesitas una NTAG215.
- Los iPhone no la tratan igual. Una ficha escrita en crudo en la etiqueta no se abre de forma tan fiable como un enlace. Si vas a repartir tarjetas y no sabes qué móvil tendrá cada persona, el enlace es la opción segura.
4. Un texto suelto
Guarda texto y ya está: el móvil lo muestra y no abre nada. Sirve para instrucciones cortas pegadas en un aparato, un número de serie, un código de inventario, una referencia.
No tiene ningún truco de ahorro: cada letra ocupa lo que ocupa, y las tildes y las eñes ocupan dos bytes en vez de uno. Un texto largo se come la etiqueta enseguida.
5. Un WhatsApp con el mensaje ya escrito
También es un enlace por dentro, de los de wa.me, pero merece mención aparte porque es de los usos que más se piden y poca gente sabe que se puede.
Se puede dejar el mensaje redactado de antemano. El cliente acerca el móvil, se abre WhatsApp con tu número y con el texto puesto —«Hola, quiero reservar mesa»—, y solo tiene que darle a enviar. Quitar ese paso cambia mucho cuántos lo completan.
6. La wifi… y por qué aquí conviene no usar NFC
Existe un formato para guardar la configuración de una red wifi en una etiqueta, de forma que el móvil se conecte solo. El problema es que solo lo entiende Android: un iPhone acerca el móvil a esa etiqueta y no hace nada.
Para la wifi de invitados de un bar o de un alojamiento, donde la mitad de la gente lleva iPhone, media herramienta no sirve. Para esto el código QR es mejor, porque el formato de wifi por QR sí lo entienden los dos sistemas desde la propia cámara: puedes hacerlo en el generador de QR de wifi.
Lo que NO se puede guardar, aunque te lo hayan dicho
Circulan bastantes ideas equivocadas sobre lo que hace una etiqueta NFC. Estas son las tres más repetidas.
Fotos, PDF o cualquier archivo
No. Estamos hablando de cientos de bytes, no de megas. Una foto de móvil ocupa entre dos y cinco millones de bytes: veinte mil veces más de lo que cabe. Lo que se hace es guardar un enlace al archivo, no el archivo.
Una automatización del móvil
La etiqueta no puede ordenarle nada al móvil. Cuando alguien pega una etiqueta en la mesilla y al acercar el móvil se activa el modo noche, lo que hay dentro no es la orden: hay un texto o un identificador cualquiera, y es una aplicación instalada en ese móvil —Atajos en el iPhone, una app de automatización en Android— la que reconoce esa etiqueta y ejecuta lo que su dueño configuró. En otro móvil, la misma etiqueta no hace nada.
Contraseñas o datos que no quieras que se vean
Una etiqueta NFC corriente no está cifrada ni protegida. Cualquiera con un móvil puede leer lo que hay dentro, y si no está bloqueada, cualquiera puede además reescribirla en tres segundos sin que se note.
Las dos consecuencias prácticas: no metas ahí nada que no pondrías en un cartel, y si la etiqueta se queda en un sitio público —un mostrador, un escaparate, una mesa—, déjala en solo lectura cuando la tengas grabada y probada. Si no, alguien puede cambiar tu enlace de reseñas por lo que le apetezca y no te vas a enterar.
Cuánto cabe, en números
Los tres chips que se venden en la práctica son de la familia NTAG, y la única diferencia entre ellos es la memoria:
- NTAG213 — 144 bytes. Las pegatinas y llaveros baratos.
- NTAG215 — 504 bytes. Las tarjetas de visita.
- NTAG216 — 888 bytes. Para fichas largas o varios registros a la vez.
Para hacerte una idea: un enlace corto son unos 40 bytes, un teléfono unos 20, el enlace de reseñas de Google unos 80, y una ficha de contacto completa unos 300. Con eso ya se ve por qué la etiqueta más vendida se queda corta justo en el uso más popular.
Si quieres el número exacto de lo tuyo en vez de una estimación, el asesor de compra lo calcula byte a byte y te dice en qué chip entra.
Varias cosas en la misma etiqueta
Se puede: un mensaje NDEF admite varios registros seguidos, por ejemplo un enlace y un texto. Pero conviene saber que el móvil casi siempre hace caso solo al primero, y que cada registro añade su propia cabecera, así que la memoria se va más deprisa de lo que parece.
En la práctica, salvo casos muy concretos, una etiqueta hace bien una sola cosa. Si necesitas ofrecer varias, lo que funciona es guardar un enlace a una página tuya donde estén todas.